Se va acabando el viernes, con sus alegrias y sus decepciones, más que suyas mias… Una vez más piso tierra peninsular y esta vez no me pararon en la aduana para registrar mi equipaje. Me habria molestado que lo hicieran, no porque llevara algo que pudiera meterme en problemas (que no), sino porque lo llevaba todo encajadisimo y cualquier desplazamiento de alguna de las piezas habria resultado fatal… y más cuando no te ayudan a recoger las coss aquellos que te pidieron sacarlas de su lugar.

A mediodía no llegó la alegria como esa rubia oxigenada y estrabica intentaba hacer creer a los niños de finales de los 90. Otras veces se habia comentado, pero nunca me habia quedado tan claro como esta vez lo de que fuera imposible mantener un amistad. Lo sé, soy un tipo dificil, pero no hay mala intención en mis acciones, mi meta era buscar un equilibrio. También sé que no se puede obligar a nadie a hacer algo que no quiere, y por esta razón intentare mantenerme al margen de su mundo hasta que decida que todo puede ser como era en un principio. Las heridas sanan en la mayoría de los casos.

Esa fue la decepción, pero os comentaba que también hubo cosas buenas, como la vuelta a Málaga y estar unos cientos de kilometros más cerca, hablar por teléfono y escuchar cosas bonitas y agradables de alguien importante. Sin duda, eso ha sido lo mejor: ser consciente de que me tiene presente y saberse correspondida.  Posted by Picasa

hace 6 años